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Pérdidas de orina en el embarazo: cuida tu suelo pélvico

    Las pérdidas de orina en el embarazo son mucho más frecuentes de lo que parece, pero que sean habituales no significa que “toque aguantarse”. Durante la gestación, el cuerpo cambia rápido: aumenta la presión sobre la vejiga, se modifica la postura y el suelo pélvico trabaja a destajo. Entender por qué ocurre y qué puedes hacer para cuidarte es clave para prevenir problemas mayores en el embarazo y en el postparto.

    Pérdidas de orina en el embarazo cuida tu suelo pélvico

    ¿Es normal la incontinencia urinaria durante el embarazo?

    Durante el embarazo es relativamente frecuente notar:

    • Ganas de orinar con más frecuencia.
    • Pequeñas pérdidas de orina al toser, reír o estornudar.
    • Sensación de no llegar a tiempo al baño.

    Todo esto puede entrar dentro de lo esperable, pero no por ello deja de ser un síntoma de que el suelo pélvico está bajo más estrés del habitual. Lo importante es no normalizarlo como algo inevitable, porque la incontinencia urinaria en el embarazo se puede prevenir, tratar y mejorar.

    Si las pérdidas son abundantes, aparecen de repente, se acompañan de escozor, sangre en la orina o dolor abdominal, es importante consultarlo siempre con tu matrona o médico.

    Causas principales que pueden causar la incontinencia en el embarazo

    La incontinencia urinaria durante el embarazo suele ser la suma de varios factores:

    • Cambios hormonales que afectan a tejidos y ligamentos.
    • Aumento de peso y de la presión abdominal.
    • Crecimiento del útero y del bebé.
    • Cambios en la postura y en la forma de moverte.
    • Posibles antecedentes de debilidad del suelo pélvico.

    No todas las mujeres tienen las mismas molestias: influyen el estado previo del suelo pélvico, la actividad física, el tipo de trabajo, el número de embarazos y partos, etc.

    ¿Se puede prevenir la aparición de la incontinencia urinaria durante el embarazo?

    En muchos casos, sí se puede reducir el riesgo de pérdidas de orina en el embarazo o, al menos, minimizar su impacto. Un buen enfoque preventivo suele incluir:

    • Información sobre suelo pélvico y hábitos de micción saludables.
    • Ejercicio adaptado al embarazo, evitando impactos excesivos si hay síntomas.
    • Trabajo específico de conciencia y fortalecimiento de la musculatura pélvica.
    • Cuidar el tránsito intestinal para evitar el estreñimiento, que también sobrecarga la zona.

    Cuanto antes se empiece a cuidar el suelo pélvico, mejor responden los tejidos a los cambios de la gestación.

    ¿Cómo tratar la incontinencia urinaria durante el embarazo y sin cirugía?

    La buena noticia es que la mayoría de casos de pérdidas de orina en el embarazo se pueden abordar con fisioterapia de suelo pélvico y cambios de hábitos, sin necesidad de cirugía. En Fisioterapia TMKiné realizamos una valoración individual para plantear el tratamiento más adecuado en cada caso.

    Ejercicios para fortalecer el suelo pélvico

    Los clásicos “ejercicios de Kegel” y otros ejercicios específicos de suelo pélvico pueden ayudarte a:

    • Mejorar el control de la vejiga.
    • Aumentar la fuerza y resistencia de la musculatura pélvica.
    • Preparar la zona para el parto y el postparto.

    Lo ideal es que una fisioterapeuta especializada te enseñe a contraer y relajar correctamente el suelo pélvico, porque hacerlo “a ciegas” puede llevar a compensaciones o a contraer músculos que no tocan.

    Hábitos de micción saludable

    Algunos hábitos sencillos marcan diferencia:

    • No ir al baño “por si acaso” cada pocos minutos.
    • No cortar el chorro de orina como ejercicio habitual.
    • Evitar empujar fuerte para terminar de vaciar la vejiga.
    • Tomar suficiente agua al día, sin caer en “bebo menos para que no se me escape”.

    El objetivo es que la vejiga trabaje de forma regular y sin presiones o retenciones innecesarias.

    Control de peso y estilo de vida

    Un aumento de peso muy grande y rápido puede añadir más presión sobre el suelo pélvico y la vejiga. Mantener un aumento de peso saludable, moverte de forma regular y adaptar el ejercicio al embarazo ayuda a reducir la sobrecarga sobre la zona pélvica.

    Cuidados durante el tercer trimestre

    En el tercer trimestre, las pérdidas de orina en el embarazo suelen intensificarse por el tamaño del útero y el cambio postural. Algunos consejos:

    • Evitar estar muchas horas de pie o sentada en la misma postura.
    • Incorporar pequeños descansos y cambios de posición a lo largo del día.
    • Seguir con los ejercicios de suelo pélvico y el trabajo de respiración.
    • Adaptar el tipo de ejercicio: menos impacto, más control y estabilidad.
    Ejercicios para prevenir pérdidas de orina en el embarazo y cuidar el suelo pélvico

    Causas principales de pérdidas de orina en el embarazo

    Cambios hormonales

    Las hormonas del embarazo relajan ligamentos y tejidos para preparar el cuerpo para el parto. Esa relajación también puede afectar al soporte de la vejiga y del suelo pélvico, facilitando la aparición de incontinencia.

    Presión del útero en crecimiento

    A medida que el bebé crece, el útero ocupa más espacio y aumenta la presión sobre la vejiga urinaria. Por eso son tan frecuentes la necesidad de orinar con más frecuencia y las pérdidas con esfuerzos (toser, estornudar, reír, levantarse de la silla…).

    Relajación del suelo pélvico

    El debilitamiento muscular del suelo pélvico, ya sea previo al embarazo o provocado por la gestación, hace que la uretra tenga menos soporte. Esto facilita la incontinencia de esfuerzo cuando aumenta de golpe la presión abdominal.

    Cambios anatómicos

    La postura cambia, la pelvis se adapta y el diafragma también modifica su trabajo. Todo esto altera la forma en la que se distribuyen las presiones dentro del abdomen y puede favorecer las pérdidas de orina en el embarazo si el sistema no se adapta bien.

    Infecciones del tracto urinario

    A veces las pérdidas se acompañan de escozor, urgencia muy intensa para orinar o sensación de vaciado incompleto. En estos casos hay que descartar siempre una infección urinaria, que debe ser valorada por el profesional sanitario que lleve tu embarazo.

    Factores genéticos y preexistentes

    Antecedentes de hiperlaxitud, cirugías previas, partos anteriores o problemas de suelo pélvico antes del embarazo pueden aumentar el riesgo de incontinencia durante la gestación.

    Estrés y carga física

    Trabajos con carga física elevada, muchas horas de pie o un estrés mantenido también influyen en cómo responde tu cuerpo, en la respiración y en el patrón de tensión del suelo pélvico.

    ¿Qué significan los diferentes colores de la orina?

    El color de la orina también da pistas sobre cómo estás:

    • Amarillo muy claro o casi transparente: suele indicar buena hidratación.
    • Amarillo intenso: puede ser signo de que necesitas beber algo más de agua.
    • Naranja, rojizo o con sangre visible: es motivo para consultar de inmediato con tu matrona o médico.
    • Turbia, con olor muy fuerte o acompañada de escozor: puede relacionarse con una infección urinaria.

    Si estás embarazada y notas cambios bruscos en el color, olor o frecuencia de la orina, mejor comentarlo siempre con el profesional que lleva tu embarazo.

    Durante el embarazo es frecuente que sufras pérdidas de orina

    Sí, durante el embarazo es frecuente que aparezcan pérdidas de orina, pero eso no significa que debas resignarte ni verlo como algo sin importancia. Cuidar tu suelo pélvico durante la gestación puede marcar la diferencia en cómo te encuentras ahora y en tu recuperación tras el parto.

    Si las pérdidas te preocupan, te limitan en el día a día o no sabes por dónde empezar, la opción más sensata es consultar con una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico. Con una buena valoración y un plan individualizado, muchas mujeres consiguen reducir o eliminar la incontinencia urinaria en el embarazo y llegar al postparto con un suelo pélvico mucho mejor preparado.

    En Fisioterapia TMKiné combinamos la fisioterapia para embarazo y postparto con otras técnicas de diagnóstico ecográfico musculoesquelético y tratamientos de fisioterapia avanzada, para ofrecerte un abordaje lo más completo posible.